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Mientras una sensual modelo deslizaba sus manos sobre sus hombros para quitarse la cotona que cubría su escultural figura, el diseñador Gustavo E. Arcia, mejor conocido como “Iko”, preparaba sus herramientas para iniciar la sesión de trabajo. Antes había creado el ambiente de confianza entre ambos, maquillando estratégicamente el rostro de la modelo nicaragüense, Samantha Portocarrero, para romper el hielo. Al darse la vuelta ella estaba en topless. Parecía una escena erótica de película, pero era arte puro-.

Sin titubear y como todo un profesional, inició su trabajo inspirado en el escenario natural que lo rodeaba y en el ángel que proyectaba su musa, sin dejar de imprimir el toque urbano que lo caracteriza. El día estaba fresco, así que no había razón para sudar ¡y no lo hizo! La chica se convirtió en una superficie más de trabajo, como si se tratara de una pared o una camiseta, donde ya ha plasmado sus graffiti.

Ya en confianza nos confesó que en sus primeros trabajos de “body paint” sintió miedo, pero con el tiempo y la experiencia adquirida aprendió a enfocarse en su trabajo e incluso a concentrarse cuando le toca expandirse a todo el cuerpo.

Un par de horas después terminó su diseño sobre el cuerpo de Samantha y prosiguió a congelar su obra de arte en una fotografía que sumará a su portafolios de trabajos realizados, pues sus creaciones no se parecen entre sí, cada una tiene un elemento sorpresa que es la esencia del momento y es lo que le gustaría transmitir en una exposición a futuro.

Quiere presentar su trabajo

Aun está entero para ese día, pero poco a poco y autofinanciándose esta meta, repite la sesión sobre otro cuerpo al descubierto. Cuando recopile las muestras suficientes para una exposición podrá descansar en la satisfacción de ver su sueño realizado. Pero ese día no está tan lejos, pues planea concluirlo en diciembre y llevarla a cabo antes que termine el año.

Le apoya en esta aventura el fotógrafo Maxdiel Boniche, con quien ha unido esfuerzo y talento para hacer realidad la exposición de “body paint”.

Boniche se encarga de congelar las imágenes que pasarán a formar parte de la exposición y de pulir el diamante en bruto que resulta de la sesión.

La idea es presentar en Nicaragua una rama del arte que, aunque no es nueva, es poco promovida en el país. El “body paint” como tal puede ser lucida en carnavales, exposiciones en vivo y a todo color o a través de fotos como lo hará “Iko”, entre otras actividades.

Del graffiti al “Body paint”

Además de esta faceta que hoy nos muestra el diseñador, ha realizado graffiti publicitario, aerografía en cascos, motos, camisetas y en todo tipo de superficies. Sus inicios los hizo de la mano del graffiti.

La inspiración al momento de realizar un diseño la obtiene de la información que le proporcione el cliente, si es para trabajo; el ambiente, si es como “hobby” y para esta misión que se ha planteado, se coordina con el fotógrafo y juntos definen las temáticas que desean proyectar, según nos platicó el diseñador urbano que hoy se convierte en la envidia de muchos hombres que desearían estar en su lugar pintando el escultural cuerpo de la modelo, pero que pocos podrían concentrarse en concluir con éxito.