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El escritor nicaragüense Sergio Ramírez dijo ayer a Acan-Efe que el Premio Nobel de Literatura concedido al peruano Mario Vargas Llosa, a quien calificó como un clásico, “es un acto de justicia literaria”.

“La Academia Sueca ha distinguido a un gran escritor de nuestra lengua, y sólo espero que no tarde otros 20 años en otorgarlo a un latinoamericano”, expresó Ramírez en una declaración escrita enviada a Acan-Efe. El autor de más de 30 libros, entre ellos ocho novelas, consideró que la Academia “todavía queda en deuda” con el escritor mexicano Carlos Fuentes, “que lo merece igualmente”.

Ramírez, autor de ‘Margarita, está linda la mar’, por el que obtuvo el Premio Alfaguara de Novela en 1998, destacó “el poder” de la literatura de Vargas Llosa, del cual, explicó, “se trata de un poder colmado de anormalidades, o anormal en sí mismo, y por tanto, novelable por su singularidad”.

“Es lo que lo hace atractivo para la escritura. Un personaje del poder perdulario como Cayo Bermúdez, de ‘Conversación en la Catedral’, viene a ser profético, porque anuncia a Montesinos, y en eso consiste la grandeza de la literatura”, añadió.

Ramírez señaló que uno puede medir a un escritor primero que nada, por lo que aprende él. “En mi adolescencia, mi lectura de ‘La ciudad y los perros’ me abrió las puertas del conocimiento narrativo, como si tomara lecciones de escritura en cuanto a diálogos, estructura, el manejo del espacio y del tiempo, en lo que Mario fue maestro desde joven”, resaltó. “Cada novela suya, por tanto, viene a ser una lección del arte de narrar, y uno no puede dejar de leerlas sin buscar como voltear la tela para encontrar las costuras y ver la calidad de las puntadas”, subrayó.

Según Ramírez, Vargas Llosa “es un clásico ahora, y lo era ya sin Premio Nobel, y siempre me acuerdo de lo que dice Ítalo Calvino: “Que un clásico es aquel del que hay siempre algo nuevo que aprender”.

Vargas Llosa fue distinguido con el más prestigioso premio literario del mundo por su “cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y derrota del individuo”, según el fallo difundido ayer en Estocolmo.

El escritor, nacido en 1936 en Arequipa (Perú) y quien también tiene la nacionalidad española, estaba en las quinielas de los favoritos de los Nobel desde hacía años, y es el primer escritor latinoamericano ganador del Nobel de Literatura desde el mexicano Octavio Paz en 1990.