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Era el último viernes de octubre. Para los miembros de la Asociación Ministerio Visión Ahora (VIA) significaba el inicio de su campaña “Di no a Halloween”, misma que iniciaron a trabajar en el año 2005. A primera hora de la mañana ya tenían distribuidas a sus tropas cristianas por nueve puntos de la capital, todos ellos armados con mantas que decían “¡No a Halloween!”

Su negación a esta tradición importada por la globalización obedece a principios cristianos. Su principal fundamento se basa en que esta práctica “pagana” se ha introducido en nuestro país atentando contra la cultura y los valores morales y espirituales de la juventud, disfrazado como una fiesta inofensiva.

“Detrás de todo eso hay una celebración satánica de espíritus malignos cuyo objetivo es invocar y rendirle culto a Satanás”, declaran en un manifiesto impreso los miembros de (VIA) quienes, como parte de su campaña, se cercioran de entregar a todo el que pasa por allí sin importar su credo o religión, con el fin de hacer eco y erradicar de una vez a Halloween de nuestras tradiciones.

Los tradicionalistas de Masaya, están más que claros que la introducción de esa cultura no es “tan inofensiva”, pues poco a poco se va mezclando con su tradicional fiesta de espanto, desvirtuando el verdadero concepto que es recrear a los personajes propios de nuestros mitos y leyendas.

Cabe destacar que la celebración de los Agüizotes no lleva ningún fin religioso, ni se basa en ritos satánicos, sino que se trata de recrear y divertirse simulando ser uno de estos personajes que yacen en el acerbo histórico de nuestra milenaria cultura, como manifestó la tradicionalista Reyneris Suazo, originaria de la cuna del folclore nacional.

En un recorrido por la cuna del folclore pudimos comprobar esta teoría. En el taller de máscaras conocido como “Los Diablos”, sus artesanos restan tiempo a la producción de máscaras tradicionales para crear nuevos diseños a solicitud del cliente.

Curiosamente un recorrido por los mercados capitalinos nos muestra un dato curioso y es que “Halloween” ya no tiene tanto impacto. Aunque hay establecimientos que lucen decorados con calabazas naranjas, telas de araña y móviles de brujas, la mayor parte de establecimientos ya están en navidad.

Por su parte los antros nocturnos han combinado sus propagandas convocando a un mix de Halloween y Agüizotes. Y es precisamente este el panorama actual: Halloween se está disfrazando de Agüizote para quedarse en Nicaragua y sobrevivir a la guerra que le han declarado los cristianos y los tradicionalistas.

Así también, quedó en evidencia en la programación matutina de las diferentes televisoras nacionales. Mientras canal 14 realizaba un homenaje a Agüizotes con un especial que mostraba la tradición como tal, en canal dos sus presentadores promovían nuestra fiesta de espanto vestidos de Halloween.

La tradicionalista Reyneris Suazo, afirma que si bien los Agüizotes cada vez se vuelven más populares, desafortunadamente la influencia de Halloween es cada vez más notoria. Aunque la lucha por que los fantasmas de agua sean los que luzcan esa noche de Agüizotes, los disfraces de hadas, brujas sexy, scary movie, depredador, etc, siguen concurriendo sin haber sido invitados a esta fiesta pinolera. Mientras La Llorona, La Mokuana, La Carreta Nahuatl, Los Cadejos, La Cegua, La Muerte Quirina, Los Diablos Azul, Verde y Rojo, Los Duendes, El Mono Roba Gallina, La Chancha Bruja, entre otras representaciones basadas en los ritos ancestrales de nuestros pueblos indígenas como “la vela del niño” se van perdiendo entre las innovaciones de plástico que exporta Halloween.

Historia de los Agüizotes

* Por los años 70 se incorporan al Torovenado del Pueblo un grupo de jóvenes entusiastas del folclore Masayés conocidos como los Cadejos (Silvio Ortega, Juan Ramón García, Moisés Rodríguez, Manuel Suazo, Jaime Martínez, Julio y Humberto Urbina) quienes, luego de haber observado por años el Torovenado, proponen un evento donde se luzcan los personajes de terror y de ultratumba propios de los mitos y leyendas de nuestros pueblos.