•  |
  •  |
  • END

Romper cadenas y revolucionar el mundo son necesidades intrínsecas del ser humano, que retoman fuerza cuando el sometimiento es colectivo y el coraje aflora para luchar contra la opresión.

El 19 de julio de 1979 es una fecha histórica que marca un referente en la vida de Nicaragua como nación, no obstante, esa victoria fue producto de un proceso que se venía gestando con muchos años de anterioridad, con actores de diversas clases sociales y que tuvo su génesis en el patriotismo libertario de Augusto C. Sandino.

Versiones de lo que pasó hay muchas, compiladas por historiadores que se han dedicado a narrar los sucesos, no obstante, los protagonistas han quedado relegados y limitados a que el investigador cuente la historia a su manera.

Sin embargo, una revolucionaria de convicción se dio a la tarea de poner los hechos en boca de quienes los vivieron, con el objetivo de que tengamos una visión más clara de la cadena insurreccional.

La comandante Mónica Baltodano presenta su obra histórica en tres tomos: Memorias de la lucha sandinista.

¿Cómo surgió la idea de compilar testimonios y qué mecanismo empleó para lograrlo?
Era 1999. La revolución cumpliría 20 años, y decidí crear un programa radial en el que entrevistaría a todos los protagonistas de la gesta heroica. Le puse el sugerente nombre “Entre todos”, y terminó llamándose “Entre todos y todas”, por los reclamos de mis amigas.

El nombre indica que yo entiendo la historia como un esfuerzo de todos y todas, con la participación masiva y consciente del pueblo.

Históricamente se ha dicho que el Frente Sandinista siempre ha estado fragmentado. Para 1999 el caudillismo del comandante Daniel Ortega estaba afianzado. En ese momento, ¿cuál era la posición de Mónica Baltodano? ¿Más que contar la historia el programa buscaba hacer un llamado a la unidad?
Desde su génesis, a principios de los 60, el FSLN tuvo como uno de sus patrimonios una gran unidad. El fraccionamiento que se dio a finales del 75 e inicios del 76, no dio lugar a crear tres organizaciones, como algunos quieren hacer ver, en realidad las tres se siguieron llamando Frente Sandinista.

Es erróneo decir que el Frente ha estado fraccionado, por el contrario, desde el punto de vista de izquierdas en Centroamérica logró conseguir a lo largo de su lucha, mayor nivel de cohesión y de unidad.

Ahora, cuando se realiza el programa, el propósito fundamental fue recoger los testimonios para recuperar la memoria histórica, porque ya habían transcurrido 20 años de la victoria, y lo que quería era conmemorar el aniversario y que no se perdiera la riqueza de la historia de lucha contra la dictadura, de la multiplicidad de actores.

Para mí recuperar la historia siempre tiene un sentido de presente y futuro.

Insisto, ¿cuál era su posición respecto de la situación del FSLN?
En 1999 yo estaba abiertamente opuesta al pacto y a los acuerdos con Alemán, pero el programa tenía marcado énfasis en la historia. Generalmente, los protagonistas hablaban del presente, pero en la recopilación que está en la trilogía, nosotros hicimos a un lado los comentarios, aunque esos son materiales que pueden dar lugar a una obra de otro tipo.

¿Considera que hay una historia oficial del FSLN difundida por los hoy caudillos y una historia real gestada por hombres y mujeres que sí lucharon por la causa y que han sido condenados al olvido?
No existe un texto que se haya difundido como la historia oficial, pero hay algunos que han estado intentando establecer su versión de los hechos, y generalmente hay una tendencia al protagonismo personal, pero, además, a la difusión de ciertos mitos y leyendas que pretenden establecerlas como la historia.

El propósito era que los protagonistas contaran lo que realmente sucedió para enfrentarlo con las presunciones de acomodar la historia para elevar la figura personal o para que el caudillo de turno aparezca como el artífice de toda la obra, que fue fruto del trabajo de todo un pueblo.

La lucha contra la dictadura no fue solo militar ni la fase insurreccional fue la única, o los resultados de esta gran gesta no son obra del caudillo, y, en realidad, en esta lucha no hubo líder iluminado.

¿Qué personajes se han dado a la tarea de acomodar la historia a favor de y en pro de…?
Yo prefiero no referirme con nombre a nadie, pero sí te puedo decir que hay muy pocas publicaciones sobre lo que aconteció los primeros años.

Creo que, hasta hoy, ésta es la obra más completa, no tiene antecedentes de la recopilación de la historia desde sus protagonistas.

Lo que hay son relatos particulares de algunos partícipes, algunos de ellos muy importantes, pero que no pueden establecerse como la historia.

Tomás Borge, por ejemplo…

Sí, él presenta su testimonio, Humberto (Ortega) también lo hace, algunas publicaciones de Sergio Ramírez, de Omar Cabezas, entre otras que fueron para mí fuente de consulta.

Hablamos de que la revolución no fue el fruto de la lucha de una persona o de un iluminado, por eso me llama la atención de que en los testimonios Daniel Ortega no figura como un personaje protagónico en la lucha.
Algunos de mis entrevistados lo mencionan. Yo quise entrevistarlo en dos o tres ocasiones, pero no pudo llegar.

Para mí, él tuvo su rol en la lucha contra la dictadura, innegable, de importancia, estuvo ocho años preso, pero realmente no dirigió la lucha contra la dictadura, como ahora algunos de sus seguidores serviles lo quieren poner.

¿Pero en sí cuál fue el rol de Daniel Ortega para que haya llegado al extremo de adueñarse del FSLN?
Al triunfo, la Junta de Gobierno fue integrada con criterios que tenían que ver con la correlación de fuerzas establecidas al final de las insurrecciones. A varios de mis entrevistados les pregunté cómo se estableció la hegemonía de la tendencia tercerista a la que él pertenecía.

Ellos explican que pesaron factores como el trabajo internacional a través del que controlaron las armas y la información. Esto pesó a la hora de integrar la Junta de Gobierno, que quedó establecida en torno a la figura de Daniel Ortega.

Eso de alguna manera marcó una tendencia en la Junta, y permitió a Daniel asumir ese rol de coordinador, después de Presidente, y explica lo que de alguna manera ha ocurrido hasta hoy, pero no es la pretensión del libro hablar de ello.

Hay otros momentos que se deben estudiar para lograr explicar cómo se logró convertir en caudillo del FSLN, cuando nunca fue de la lucha contra la dictadura.

¿Por qué cree que se ha mantenido relegada la figura del coronel Santos López, considerado en esta obra el eslabón entre Sandino y el Frente Sandinista?
Yo diría que después del triunfo de la revolución, no se le dio la importancia que tenía a la recuperación de la historia. Tuvimos un Instituto de Estudio del Sandinismo, pero no contó, a mi juicio, con los suficientes recursos para recopilar de manera más amplia. Él es uno de los elementos del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que más hizo para que el FSLN naciera y encontrara sus rumbos en las primeras jornadas.

Hubo descuido hacia los héroes. De hecho, a Sandino casi no se le hicieron monumentos, a Carlos Fonseca menos, son déficit que se dieron durante la revolución.

Hablando de monumentos e imágenes, ¿qué opina de la estrategia publicitaria del presidente, magnificándose en mega rótulos al amparo de esos héroes que dejaron en el olvido?
En mi obra enfatizo en que el gran actor de la revolución es el pueblo. Ante ciertos comportamientos de hoy es fundamental entender cuáles fueron los rasgos de la dictadura somocista que llevaron a miles de jóvenes a sumarse en un proceso de 20 años, hasta la participación masiva contra la dictadura.

Quiero centrarme en el análisis y estudio de esa historia para que las nuevas generaciones puedan encontrar pistas y lecciones que sirvan para emprender la lucha contra los problemas del presente.

¿Está diciendo que necesitamos un movimiento revolucionario para frenar los abusos de Ortega, al igual que se frenaron los de Somoza?
Una de las conclusiones a las que llego es dejar claro que ese Frente Sandinista integrado en su gran mayoría por jóvenes en el que prevalecían los valores, principios y solidaridad absoluta a los intereses del pueblo es el Frente de Carlos Fonseca, no el que conocemos hoy.

No pretendemos elevar la lucha armada como el método único y exclusivo para las transformaciones que necesitan las realidades sociales tan inequitativas e injustas como las que siguen existiendo.

Los jóvenes tendrán que encontrar las rutas por las que tienen que transitar las nuevas luchas por los objetivos siempre válidos de construir una Nicaragua mucho más humanizada, equitativa y justa que la que tenemos.

¿Cuándo acabó el Frente Sandinista de CFA?

Para mí fue un proceso que arrancó con el pacto y cuando Daniel escogió el camino de la transacción por encima de la construcción de una correlación que favoreciera continuar con las transformaciones que se iniciaron en el 79.

Al hoy diputado Edwin Castro usted le pregunta por los versos que su padre le dedicó: Mañana hijo mío, todo será distinto. ¿Cree que hoy todo es distinto, mejor?
Edwin Castro, el poeta asesinado, expresaba a través de sus poemas los sueños que todos teníamos al iniciar la lucha, aspirábamos a construir un país distinto. La revolución abrió muchas puertas y que en muchas cosas consiguieron los sueños de los caídos, y ahora estamos enfrentados a nuevos desafíos.

Sus sueños no se han realizado por completo, y por eso estoy convencida de que la lucha continúa en nuevas condiciones. Lo que pasó sí sirvió para algo, pero hay que seguir luchando.

Lucha con rostro de mujer

Orgullosa de su logro, esta mujer revolucionaria y comprometida hasta los huesos con los cambios positivos para su pueblo, comentó que el libro contiene una recopilación de nombres de mujeres, tanto conocidas como anónimas, que lucharon en las etapas del proceso bajo distintas modalidades y formas.

Hablando de mujeres, ¿la primera dama, Rosario Murillo, tuvo algún papel importante durante la lucha?
Fue intelectual que se involucró con su obra, colaboradora durante un período de la lucha, pero no tuvo ningún rol relevante o estratégico, fue como un montón de nicaragüenses más, que aportaron su granito de arena.

Imposible agotar la obra dividida en tres volúmenes, fruto de la rama de la historia llamada historia oral, caracterizada por ser contada por los protagonistas que la impregnan de emoción, intensidad y dramatismo que sólo lo pueden transmitir los partícipes directos en la gesta.

Los testimonios son complementados con la investigación de la autora e ilustrados con fotografías inéditas proporcionadas por el Instituto de Estudios Militares adscrito al Ejército. Volumétrica, pero de fácil y amena lectura, sin lugar a dudas, Memorias de la lucha sandinista es un gran aporte de la comandante Mónica Baltodano, quien aún adeuda su propio testimonio, y, al parecer, pretende desarrollar su incipiente pero magnífica labor como historiadora.

TOME NOTA:

La trilogía Memorias de la Lucha Sandinista será presentada el miércoles 10 de noviembre, a las seis de la tarde, en el Auditorio Xabier Gorostiaga de la Universidad Centroamericana.