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Seguro ya va de regreso a casa y al mundo agitado que le rodea a diario y del que se desconectó por tres días seguidos para apoyar la causa del programa “Corazón de niño” junto a otras luminarias del espectáculo internacional.

Aunque los tres días estuvieron colmados de trabajo, nada impidió que disfrutara el viaje y prometiera regresar para seguir aportando su granito de arena a la causa. También apartó tiempo de su agenda para conversar con este medio nacional y hacer un recorrido por su carrera de diseñador.

Nos abstuvimos de abordarlo todo, pues hablar de su trayectoria es como entrar a una cápsula del tiempo y retroceder tres décadas cuando empezaba a abrirse camino en el mundo del diseño.

No fue nada fácil, como nos comentó, pero “las cosas se fueron dando por sí solas”.

Ahora es todo un profesional con una carta de presentación que incluye premios y reconocimientos como un Dedo de oro, el laurel de oro, la aguja de oro, entre otros.

La lista de musas que han pisado su atelier incluye a celebridades como la cantante Thalia, cuyo recorrido al altar lo hizo mientras lucía un vestido de novia marca “Mitzy”.

Mientras en la alfombra roja de Premios Lo Nuestro cantidad de celebridades han desfilado por siete años consecutivos luciendo sus modelitos. Salma Hayek, Rebeca de Alba, Dulce, Isabel Pantoja, Kim Bassinger, Rocío Dúrcal, Verónica Castro, Niurka, Lupita D’ Alessio, Edith Márquez, Rocío Jurado, Itatí Cantoral, Yuri, Paty Navidad, Adela Noriega forman parte de esa lista de divas a las que ha tenido el placer de plasmarles su sello en diferentes ocasiones.

“¡Híjole! ¿Quién no?” expresa el diseñador de modas de origen mexicano, que se identifica con la historia de muchos de nuestros prodigiosos y creativos exponentes que se han abierto camino con limitados recursos y menos apoyo.

“Empecé desde abajo, de lo más bajo. A veces comía, a veces no…. también caí como un tonto en el mundo de las drogas y el alcohol”, recuerda sin pena, sobre todo porque se enorgullece de haber descubierto que lo mejor de caer es levantarse y salir, “salir es lo más difícil”, admite.

Ahora se da el lujo de regresar al pasado sólo para ver su huella plasmada en el paseo de las luminarias en México.

La clave del éxito la atribuye a la publicidad de boca en boca. Su primera musa fue la reina del cine Sasha Montenegro, luego Verónica Castro y poco a poco fue ampliando su cartera de clientes gracias a sus propuestas en las que destaca la sensualidad de la mujer.

“En esto uno se va recomendando sólo porque la gente ve tu vestido y dice yo quiero que él me diseñe”.

Al respecto de trabajar con los difíciles y exigentes caracteres de las divas, supo manejarse con profesionalismo y una que otra dosis de “ubicatex”. “Yo me las sueno muy fácilmente y les digo encuérate, aquí yo soy el experto, y yo te visto”, bromea el diseñador que atribuye ese privilegio a la confianza generada a través de sus propuestas.

A los diseñadores nicas les recomienda que para triunfar y seguir sus pasos es importante la creatividad, el talento, perseverancia, luchar y creer en uno mismo. “La fama no es exclusiva de nadie, es para aquel que sueña y que lucha”, sentencia.

El diseñador mexicano reside actualmente en Estados Unidos, hacia donde se dirige ahora para retomar su próximo proyecto: un fashion show con lo novedoso de sus propuestas, las que luego podrían portar algunas famosas o bien, decorar su boutique en la ciudad de Miami, en la popular zona de Coconut Grove.