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A las nueve de la mañana, en los alrededores de la iglesia San Jerónimo ya se podía observar a una multitud formando círculos para dar lugar al espectáculo que protagonizarían los participantes en el “Baile de Negras”.

En el centro, una pareja ataviada con trajes de fantasía armoniosamente combinados, hacía reverencia frente a la iglesia y comenzaba a bailar al son de las marimbas.

Una máscara de cedazo cubrían sus rostros que evitaba revelar la identidad de los bailarines, los que a simple vista parecían ser una dama y un caballero; sin embargo, detrás del disfraz estaban dos hombres exhibiéndose con tal destreza y estilo que cualquier mujer envidiaría.

Y es precisamente ésta la particularidad de este baile representativo de Masaya, el cual recorre las calles del departamento cada domingo de octubre y noviembre, enmarcadas en las fiestas patronales en honor a San Jerónimo, mismas que clausuraron ayer con la representación de esta manifestación cultural.

Osman Flores (presentador de televisión) y Yubrank Suazo eran una de esas parejas. Ellos son integrantes del “Baile de Negras Nicaragua Mía” el cual está compuesto por diez bailarines de larga trayectoria que decidieron fusionar la vieja escuela con la nueva, respetando lo autóctono para dar lugar a ese baile que salía por primera vez a hacer su recorrido bajo ese nombre.

De acuerdo a Flores el primer baile siempre es dedicado al patrono de las fiestas más largas del país, es por eso que todos los grupos se concentran frente a la iglesia de San Jerónimo y de allí realizan un recorrido que culmina al terminar el día.

Justo en este punto llama la atención la devoción con que la multitud converge en un mismo punto para ser parte de esta tradición, cuyo origen desconocen a ciencia cierta, pero que de acuerdo a investigaciones, dicha estampa cultural satiriza el rechazo que experimentaron nuestros aborígenes por parte de sus doncellas a la llegada de los españoles colonizadores.

De acuerdo a Osman Flores quien es reconocido en Masaya no sólo por ser un presentador de televisión, sino por su destacada participación y trayectoria dentro de los “Baile de Negras”, la tradición ha evolucionado en sus trajes y máscaras.

En cuanto a las primeras, éstas eran elaboradas inicialmente a base de barro, luego de papel maché y ahora de cedazo. Asimismo, los trajes se mantienen en constante cambio y cada vez son agregados elementos que le imprimen más vistosidad.

En esta ocasión el traje de Osman Flores fue inspirado en el bicentenario de México, sin descuidar el brillo y la fantasía que demanda esta tradición que no permite repetir traje bajo ninguna circunstancia.

Haciendo cuentas
A propósito del lujo, cabe señalar que esta presentación no se realiza de manera improvisada, sino que requiere de al menos un par de meses de preparación, una gran inversión y dedicar tiempo y espacio a los ensayos.

Por ejemplo, el conjunto que lucía Flores tuvo una inversión de 18 mil córdobas. También debe sumar a la lista el costo de la marimba que oscila entre los cinco y siete mil córdobas que deben reunir en grupo.

Los grupos se juntan previamente para ensayar su participación, en el caso del “Baile de Negras” Nicaragua Mía sus integrantes lo hicieron dos veces. Cada ensayo debe estar acompañado de su respectiva marimba a lo que debieron sumar mil 500 córdobas más.

Hay quienes consideran una locura invertir tanto dinero para un día, sin embargo, los tradicionalistas no comparten esa opinión, todo lo contrario, consideran que forma parte de su aporte al rescate y conservación de sus expresiones culturales y a la vez contribuye a dar un buena presentación que haga honor al título de Masaya “capital del folclor nicaragüense”.

Este espectáculo del que hablan los integrantes del “Baile de Negras” pudo ser apreciado por multitudes en su recorrido por cuarenta hogares de la ciudad de Masaya, donde les abrieron las puertas y les hicieron círculos para verlos bailar, hasta que la noche perdió el nombre.

Paralelo al “Baile de Negras”, otro grupo de tradicionalistas se toma las calles de Masaya para bailar sin máscaras al son de marimbas. Éstos son conocidos como los bailes de fantasía y los grupos juveniles, quienes también se visten de lujo para dar rienda suelta a su espíritu masayense, el que dicta que sus habitantes nacen bailando folclor.

La inversión, aunque es menor, no deja de ser un lujo para sus participantes. Birmarnia Trejos, integrante del grupo juvenil Masayatl dice que ella invirtió cien dólares en su traje “Tradición y artesanía de un pueblo indígena”, el cual se caracterizaba por conjugar elementos tradicionales de los distintos pueblos de Masaya. El delantal hecho a base de petate era el elemento que más llamaba la atención en su diseño creado por Kevin Cucalón, también de Masaya. A esto también se suman las extras como marimba y otros.