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Las vivencias de un capitalino en el barrio Los Ángeles, uno de los emblemáticos sitios de Managua forman parte del libro “Vale la pena vivir”, escrito por el fundador de la Upoli, doctor Norberto Herrera Zúñiga.

El libro que acaba de lanzar el académico contiene una presentación del doctor Carlos Tünnermann, quien hace referencia a aquel pasaje “Recordar es volver a vivir”, ya que el doctor Herrera logró hilvanar sus recuerdos para narrarlos de una forma sencilla y coloquial “porque es como darles nueva vida”.

El libro consta de 11 capítulos que presentan la trayectoria vital de su autor, desde sus raíces familiares, pasando por la familia extendida que son los amigos y el barrio que le vio nacer, su experiencia como universitario en la UNAN-León, donde le correspondió ser testigo de la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959.

Comprende, además, su participación en la fundación del POLI, luego la Upoli, su paso por la Casa Bautista de Publicaciones (BCP), la fundación de la Iglesia Bautista Internacional, su afición por el béisbol, la música y la radio.

Herrera, proveniente de una familia de esforzados y honestos trabajadores es nieto del doctor Camilo Zúñiga Córdoba, graduado de médico y cirujano de la Universidad de San Carlos de Guatemala, mientras que su abuelo paterno, Agustín Herrera García uno de los fundadores del barrio Campo Bruce. La familia Herrera Zúñiga vivía de la Nicolasa Sevilla dos cuadras a la montaña, lo que según la nomenclatura de la ciudad correspondía al número 508 de la 19 Avenida Sureste, entre la cuarta y la quinta calle Sureste, dirección con la que era difícil ubicar el domicilio de esa familia.

El autor muy nostálgico dice en su libro que el Barrio Los Ángeles, engullido por las 100 manzanas que ya abarca el Mercado Oriental, no lo mató el terremoto de 1931, ni el de 1972, “no ha muerto porque vive en mi corazón”.

En la presentación del libro el doctor Tünnermann al referirse a la masacre estudiantil del 23 de Julio de 1959 dice que Herrera vio caer herido de muerte al estudiante Sergio Saldaña con una bala disparada por la Guardia Nacional que le penetró por la parte posterior de su cabeza.

Norberto también resultó herido en el pabellón de su oreja derecha, pero a pesar de eso se dedicó a auxiliar a sus compañeros heridos para llevarlos al hospital San Vicente de León, y por eso el autor dice en su libro que “la sangre de los mártires fructifica en los que amamos la libertad”.

Dice el autor que su libro fue motivado debido a muchas conversaciones sostenidas por la familia Herrera-Zúniga “en torno a nuestro abuelo paterno” “el fundador del barrio Campo Bruce- quien fue un carpintero que construyó la Iglesia de San Gabriel en dicho barrio, en el mismo lugar donde ahora se levanta la Iglesia de San Nicolás de Tolentino.

Cuenta en una de esas amanesqueras su hermano René (actual magistrado del CSE) le dice: “Beto, por qué no escribís algo sobre Camilo (el abuelo paterno), se dicen tantas cosas sobre él, que a lo mejor son inventos, averiguá, preguntá “Y yo le dije a mis hermanos esa noche: de veras voy a ir a Jinotepe y voy a escribir sobre el abuelo”.

“Así que jugando, jugando, bien acariciando me hice la idea de escribir en memoria del abuelo, pero encontré tanto material testimonial o documental sobre el doctor Camilo Zúñiga Córdoba, que tuve más bien que escribir sobre mis vivencias”, dice el autor del libro. El doctor Zúniga Córdoba fue general del Ejército de José Santos Zelaya.

“No le llamo memorias porque estas las escriben los personajes célebres o los que quieren perennizar sus linajes y alcurnias, y yo ni a medio pelo llego. Tampoco le llamaría autobiografía porque no tengo la importancia ni la trascendencia que amerita tal intento. Más bien quiero compartir cosas, eventos, lugares, esfuerzos fundacionales que he participado, personas que he conocido, amigos que me han honrado con su amistad”, dice el doctor Herrera.