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Como lo expresé en el artículo anterior, estos escritos van dirigidos a los padres y a los adolescentes, a los primeros para que puedan identificar si sus hijos durante la adolescencia sufren algún tipo de trastorno y así busquen lo más pronto posible la ayuda especializada y, a los segundos para que sepan las crisis que pueden enfrentar durante este período de su vida y tener la suficiente confianza con sus padres para solicitarles ayuda.

En este segundo artículo veremos las crisis emocionales que puede sufrir un adolescente, dentro de los diez problemas más graves que pueden enfrentar a esta edad, y que ocupan un lugar importante, siendo las responsables del 10.75% de las muertes de adolescentes.

Crisis emocionales

Se ha puesto de manifiesto que cuatro de cada diez adolescentes en algún momento se han sentido tristes, que han llorado y han deseado alejarse de todo y de todos.

En el transcurso de la adolescencia uno de cada cinco adolescentes piensa que la vida no merece la pena vivirla. Estos frecuentes sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede no ser evidente para los demás. Las ingestas excesivas de alimentos, la somnolencia y las preocupaciones excesivas sobre su apariencia física pueden ser también signos de malestar emocional. De forma obvia, pueden aparecer fobias y ataques de pánico. Los estudios recientes han demostrado que los problemas emocionales del adolescente no suelen ser reconocidos ni siquiera por sus familiares o amigos.

Depresión en los adolescentes

La depresión puede ser una respuesta temporal a muchas situaciones y factores de estrés. En adolescentes, el estado anímico depresivo es común debido al proceso normal de maduración, al estrés asociado con éste, a la influencia de las hormonas sexuales y a los conflictos de independencia con los padres.

También puede ser la reacción a un proceso perturbador, como la muerte de un amigo o un familiar, la ruptura con la novia o el novio o el fracaso en la escuela. Los adolescentes que presentan baja autoestima, que son muy autocríticos o que perciben poco sentido de control sobre eventos negativos presentan un riesgo mayor de deprimirse cuando experimentan eventos estresantes.

A menudo es difícil diagnosticar la depresión en el adolescente debido a que su comportamiento normal se caracteriza por altibajos en el estado anímico que puede fluctuar durante el día.

El hecho de dormir mucho, un cambio en los hábitos alimentarios, incluso la conducta delictiva (como el robo) pueden ser signos de depresión. Otro síntoma común de la depresión del adolescente es una obsesión con la muerte, que puede tomar la forma ya sea de pensamiento suicida o temores hacia la muerte y el mismo hecho de morir.

Las niñas adolescentes presentan doble posibilidad de sufrir una depresión, la depresión también se asocia con trastornos de la alimentación, principalmente con la bulimia.

El suicidio en los adolescentes:
El suicidio en los adolescentes ha tenido un aumento dramático en los últimos años en el mundo entero. Es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes entre 15 y 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para aquellos entre 5 y 14 años.

Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr el éxito, incertidumbre financiera y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. Para algunos adolescentes, el suicidio aparenta ser una solución a sus problemas y al estrés.

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión. Los padres deben estar atentos a sus hijos y cuando piensen que están pasando por una situación difícil o piensen que están deprimidos deben buscar ayuda lo más pronto posible por los riesgos de suicidio que implica una depresión no tratada.

Trastornos de la alimentación

Los trastornos de la alimentación son problemas de conducta muy serios, incluyen la anorexia y la bulimia nerviosa. Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de tener trastornos de la alimentación. Suelen comenzar en la adolescencia y con frecuencia se presentan con depresión, trastornos de ansiedad y abuso de drogas.

Los trastornos de la alimentación pueden causar problemas cardiacos y renales e incluso la muerte. Es importante obtener ayuda a tiempo.

La anorexia nerviosa es una enfermedad mental que consiste en una pérdida de peso derivada de un intenso temor a la obesidad y conseguida por la propia persona que enferma a través de una serie de conductas. Esta enfermedad afecta preferentemente a las mujeres jóvenes entre 14 y 18 años.

La bulimia nerviosa es un trastorno mental que se caracteriza por episodios repetitivos de ingesta excesiva de alimentos en un corto espacio de tiempo en forma de “atracones” y una preocupación exagerada por el control del peso corporal que lleva a la persona afectada a adoptar conductas inadecuadas y peligrosas para su salud. La bulimia también afecta mayoritariamente a mujeres jóvenes aunque algo mayores que en la anorexia.

Las fobias

Se trata de un grupo de trastornos en los cuales la ansiedad se produce sólo o predominantemente ante ciertas situaciones bien definidas que en sí mismas no son realmente peligrosas. En consecuencia, la persona trata de evitarlas o las tolera con el miedo característico. La preocupación de la persona puede centrarse en síntomas aislados como palpitaciones o sensación de desvanecimiento, y a menudo se asocia con temores secundarios a morirse, perder el control y miedo a volverse loco. El imaginar que pudiera encontrarse en una situación fóbica suele generarle ansiedad anticipatoria. Con frecuencia coexisten ansiedad fóbica y depresión.

Entre las fobias el adolescente puede sufrir de agorafobia, que implica miedo a salir de casa, a entrar a tiendas, a las multitudes y lugares públicos, o viajar sólo en autobuses, trenes o aviones. Las crisis de pánico se presentan frecuentemente.

Las fobias sociales, la persona tiene miedo a ser examinado por otras personas, esto conduce a evitar situaciones de encuentro social. Los síntomas por los que el adolescente puede solicitar ayuda pueden ser ruborización, temblor en las manos, náuseas o urgencia miccional, pueden haber crisis de pánico.

Fobias específicas, son fobias restringidas a situaciones específicas, tales como la proximidad a un animal específico, a las alturas, a los truenos, a la oscuridad, a los espacios cerrados, a la sangre, a las heridas, etc.

Ataques de pánico

La manifestación esencial son ataques recurrentes de ansiedad grave, que no se limitan a ninguna situación particular o a una serie de circunstancias y que son, por lo tanto, impredecibles. Los síntomas son inicio repentino de palpitaciones, dolor torácico, sensación de asfixia, mareo y sensación de irrealidad. Miedo intenso a morir a perder el control o a volverse loco.

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Dr. Javier Martínez Dearreaza.
Universitá degli Studi di Pavia-Italia.
Clínica San Francisco.
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Tel. 2222-2494 Cel. 8877-1894