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Neurólogo – Psiquiatra

El cansancio o la astenia tienen un estado físico común, y por ende poco tenido en cuenta, es síntoma habitual de enfermedades tanto orgánicas como psicológicas.

La fatiga física es un importante componente de los mecanismos de retroalimentación negativa que nos impulsa a descansar cuando estamos cansados. Quién no reconoce los síntomas de la fatiga física, fundamentalmente la sensación desagradable de tener las piernas pesadas, un vigor físico disminuido y un deseo de recostarse o, por lo menos, sentarse para recuperar energías?


Esto nos sucede a todos nosotros, si tenemos una jornada muy empeñativa podemos tener la necesidad de reposar varias veces al día, o por lo general después de una jornada de trabajo al llegar la noche esperamos con ansias el ir a la cama. Sin el reposo cotidiano estimulado por la fatiga no seríamos capaces de utilizar afectivamente nuestras horas de vigilia.

Las enfermedades infecciosas, algunas enfermedades crónicas, la depresión, la anemia o las hepatitis cursan con esa sensación de debilidad física, de cansancio.
No siempre el cansancio está relacionado con problemas de salud: puede ser provocado por el estrés, el exceso de trabajo, el sobre-entrenamiento en los deportistas por ejemplo, o los esfuerzos inhabituales.


La astenia, cansancio permanente, no es una sensación útil. Es invalidante y nos impide hacer esfuerzos de manera normal. La astenia no está en relación al esfuerzo producido ni es proporcional a éste. Los pacientes con astenia la experimentan al inicio del día, antes de haber realizado cualquier gasto de energía. Estos pacientes también sienten la astenia después de cualquier esfuerzo, pero la sensación de cansancio está fuera de toda proporción en relación al esfuerzo realizado. Esta falta de energía permanente tiene un verdadero impacto en la vida cotidiana del paciente. Este padecimiento es muy desmoralizador para el sujeto que la padece.


La persona que sufre de astenia puede verse enfrentada a la incomprensión de su problema por parte de su familia, de sus amigos, sus compañeros de trabajo, de sus jefes y aún el propio médico tratante.


Se calcula que una de cada cinco consultas ambulatorias en medicina general o al internista está motivada por astenia.

Astenia y vida sexual
En la astenia se establece un círculo vicioso: el cansancio que imposibilita la acción o la dificulta lleva a la pérdida de deseo para realizar esta acción. Esta falta de energía repercute sobre la vida sexual del individuo quien pierde el deseo de realizar alguna actividad sexual.


La sexualidad actúa como un modelo por excelencia de “carga” de placeres, de energía, que hoy sabemos que aparte esto tiene fundamentos químicos en base a la producción de endorfinas. Como el asténico carece de energía, la actividad sexual decaerá notablemente aumentando de esta manera los problemas psicológicos en el paciente; pueden aflorar serios problemas en la relación de pareja, formándose un círculo vicioso del que es muy difícil de salir:

astenia falta->de energía ->pérdida de deseo sexual ->frustración del paciente -> conflictos de pareja. Esto agravará más el ya complejo cuadro de la astenia.

Síntomas de la astenia
En algunas ocasiones, se puede identificar la causa de este cansancio y prescribir un tratamiento efectivo, en la mayoría de los casos no es posible identificar la causa de la astenia.


Cuando no es posible dar con una causa específica de la astenia, se habla de Síndrome de Fatiga Crónica o Síndrome de Astenia Crónica (SAC).
Este síndrome o conjunto de síntomas, se caracteriza por un cuadro de cansancio de más de medio año de duración que produce una disminución mayor del 50% en la capacidad para realizar las labores habituales.


Es por otro lado un cansancio que no mejora con el reposo. Para etiquetarlo como tal, se deben descartar todas las causas conocidas de astenia, tanto de enfermedades orgánicas como psíquicas. Y a estos dos síntomas mayores, cansancio y disminución de la capacidad física, se suman otros menores, pero casi siempre presentes, y que por orden de mayor a menor frecuencia son: dificultad para concentrarse, déficit de memoria, dolor de cabeza, molestias faríngeas, ganglios (adenopatías) dolorosas en el cuello o axilas, dolores musculares, pérdida de fuerza, fiebre moderada, dolores articulares y trastornos del sueño.


En el Síndrome de Astenia Crónica, pueden aparecer también alergias, dolores abdominales, erupciones cutáneas y trastornos psíquicos, pero estos síntomas son menos frecuentes que los anteriores.
Este Síndrome de Fatiga Crónica se presenta fundamentalmente entre los 20 y los 50 años, y afecta especialmente a las mujeres, que muchas veces reciben una gran cantidad de diagnósticos erróneos.

¿Qué causa la astenia?
La causa es desconocida, aunque haya muchas teorías que intentan explicarla. La más defendida es la de origen vírico de la enfermedad; de hecho, este síndrome presenta similitudes con las enfermedades virales. Además casi siempre aparece después de un cuadro viral agudo como, catarro o gripe… pero no se ha podido demostrar nada en este sentido, ya que no se ha descubierto el virus o la familia de virus que cause el Síndrome de Fatiga Crónica.


Se ha dicho también que podría ser causada por una disfunción del sistema inmunológico. Con el pasar del tiempo se conoce mejor la relación entre estrés y sistema inmunológico.


Hoy se sabe, por ejemplo, que las personas estresadas experimentan y sufren, un descenso de sus defensas, manifestando una reducción en la eficacia de su sistema inmunológico, lo que las convierte en ser más vulnerables a procesos infecciosos o cancerosos.


La astenia es una enfermedad crónica que causa mucha desesperación a la persona que la padece. Presenta mejorías y remisiones espontáneas, pero su evolución es a largo plazo y no es extraño que genere un importante grado de incapacidad física.


El hecho de ser tan extendida en la población y ser de curso evolutivo lento, así como no presenta complicaciones mortales o agravaciones importantes, hace que la gran mayoría de las personas que la padecen no se atiendan y busquen soluciones de tipo social y de esparcimiento que aporten sólo alivio momentáneo.
La astenia impacta todas las áreas de la vida: la física, intelectual, sexual, el rendimiento laboral, deportivo, las relaciones interpersonales y de allí su enorme efecto dañino sobre la persona que la padece.


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Dr. Javier Martínez Dearreaza
Universitá degli Studi di Pavia-Italia
Clínica San Francisco
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