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Como estaba exactamente planificado, con todos sus detalles y exigencias, así fue lanzado el libro nombrado ‘Memorias del agua’ del joven poeta Francisco Ruiz Udiel, quien en la agonía del año 2010, nos dijo un ‘hasta pronto’ y abandonó físicamente este espacio, pero que antes de su partida, ‘rayó el cuadro’ de cómo sería la presentación de su último poemario.


El 3 de febrero, en las instalaciones del Instituto Nicaragüense de Cultura, INCH, a las 6 y 30 de la tarde, en un acto cuyo cierre estuvo a cargo de la intervención del cantautor Moisés Gadea, fue cumplido en tiempo y forma. Todo inició con las palabras de bienvenida del Director del INCH, René González, quien ante un vasto público entre artistas, amigos, medios de comunicación y admiradores de la pluma de Ruiz Udiel, dio la bienvenida y recordó el correo electrónico en donde el mismo poeta, previo a su fallecimiento, solicitaba minuciosamente el tiempo y espacio para que su libro fuese presentado.


La agenda fue programada con la intervención de un grupo de amigos y amigas poetas como Ulises, Enrique, Yara, José Adiak, Carlos, Alejandra, William, Misael y Mario Marx, quienes dieron lectura a varios escritos del autor ausente. Del mismo modo, los poemas de Ruiz Udiel fueron presentados al público mediante trabajos realizados por la mancuerna musical y visual que hicieran del músico Momotombo y el Vj Israel Lewites, respectivamente.


A su vez, la intervención de las palabras del escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado y del poeta Ulises Juárez Polanco, quienes presentaron el prólogo del libro en cuestión y unas palabras para recordar la inmortalidad de la palabra del poeta que nos dejó. Por su parte, la poeta Claribel Alegría ‘Su majestad’, leyó uno de los poemas de Francisco y al final mencionó una anécdota que le hizo un amigo de este. “Te llamo en fin de año”, le dijo, a lo que Francisco respondió: “No me llamés que donde estaré no hay señal”, replicó. Por ello, Claribel dedicó un breve poema de su inspiración llamado ‘Señales’.


La actuación final le correspondió a Moisés Gadea, cantor nicaragüense, quien entregó un racimo de cinco canciones, incluyendo la llamada ‘Canción de despedida’, la que fue escrita especialmente para esa ocasión.