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Una demostración a capela de su admirable voz fue el preámbulo perfecto para El Divo de Linares, Raphael, quien demostró que los años no apagan su estrella. Tan sólo su presencia bastó para que el público se alzara en aplausos ovacionando su entrada.


En pocas palabras la noche transcurrió sin sorpresas y ojo, con esto no minimizamos su presentación, todo lo contrario, era de esperarse que el ídolo hiciera gala de su fuerte voz y complementara su concierto con su expresividad facial y una espectacular interpretación, estremeciendo a los presentes.


El público no dejó de premiar su talento con impetuosos aplausos, sin omitir que al escuchar las “joyas de la corona”, como el mismo Raphael nombró sus baladas de oro como ‘Digan lo que digan’, ‘Qué pasará’ (Mi gran noche), ‘Ella’, ‘Yo soy aquel’, abandonaran sus asientos en una clara manifestación de elogios ante una presentación soberbia de parte del cantante de origen español.


Semanas antes, Premier Producciones, encargada de los detalles de la presentación del artista español cuyo responsable es Premia Banpro, que además contó con el apoyo de patrocinadores como EL NUEVO DIARIO, había anunciado la venta a su totalidad de la taquilla, éxito que quedó en evidencia con tan sólo echar un vistazo al parqueo. Una vez adentro del coloso logramos comprobar que la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío estaba rebasada a su máxima capacidad, tanto así que tuvieron que sumar asientos adicionales, algunos de los cuales ocupamos los medios de comunicación.


El concierto del “Divo de Linares” fue vital. “Digan lo que digan”, aun no siendo de esta generación, sus temas eran coreados por jóvenes que acompañaron a sus padres o parejas para ser testigos del sensacional y romántico espectáculo de Raphael, el ídolo que trasladó a muchas parejas a su época de conquista y las hizo tomarse de las manos y manifestarse con besos, caricias y coreándose al oído un “Como yo te amo”, según logramos observar sin que pudieran percatarse.

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