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Este domingo 27 de febrero inicia el taller de “El cajón peruano”, que es parte de una serie de talleres de percusión que se estarán impartiendo en Managua en el transcurso del año.


Estos talleres pretenden motivar a percusionistas jóvenes a conocer más de cada instrumento y brindar más recursos tanto de técnica como teoría para que logren explotar al máximo sus instrumentos de formas no convencionales.


“Hemos escogido el cajón para empezar estos talleres, porque es un instrumento muy versátil, económico, práctico de transportar y el preferido de la mayoría de agrupaciones musicales porque es multi-rítmico, es decir que se incorpora en muchos formatos: no sólo los ritmos negros de Perú ni el flamenco español, también hace ritmos garífunas como la punta, la parranda, asimismo, en la música andina, en formatos de música nicaragüense y también en el jazz por mencionar algunos ejemplos”, dijo Camilo Cuéllar, músico percusionista que impartirá el taller.


Los domingos del mes de marzo en la sede del proyecto “Música en los Barrios”, será impartido el mencionado taller. Este centro está ubicado en Linda Vista, segunda planta de la Biblioteca Alemana Nicaragüense, en horario de 9:00 a.m. a 12:00 m. contando con los profesores de este proyecto como participantes del taller.

Cómo participar

El taller será para un máximo de 10 participantes, y el único requisito es que se cuente con conocimientos básicos de música. Tiene un costo de 500 córdobas y los interesados pueden llamar al 2250-0807 o escribir al correo percusionistasnicas@gmail.com.

El cajón es peruano

Existe una controversia acerca del origen del cajón como instrumento musical, pues muchos creen que es español, el cajón nace y florece en Perú como instrumento a principios del siglo XIV en que el empleo de este instrumento se generaliza en la forma que actualmente lo conocemos.


Fue el talentoso músico Paco de Lucía quien introdujo el cajón peruano en el flamenco en la década de 1970, y fue durante una visita a Perú que este músico quedó impactado por la sonoridad y el ritmo que el percusionista Caitro Soto le lograba sacar al instrumento. A los seis meses todos los flamencos de España lo incorporaban a sus conjuntos y actualmente han llegado al extremo de afirmar que su origen es español.