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Aunque son imitaciones de Vincent Willem van Gogh, estas obras tienen doble valor. Para las cuatro mujeres que las pintaron son una ventana al mundo surrealista y una terapia a la vida real. Todas ellas son sobrevivientes de cáncer de mamas, flagelo que les dejó secuelas difíciles de lidiar, no obstante lograron encontrar socorro en el arte.

Isabel Páramo, Cristina Núñez, Violeta Lara y Sonia Bravo, son las creadoras de estas obras de arte que forman parte de las exposición “Trazos de vida y esperanza”, inaugurada el fin de semana pasado con éxito en la asistencia, la expo aún permanece abierta en el restaurante Casa Holanda, ubicado en el kilómetro 31 de la Carretera Sur.

De acuerdo a Sarah Lynn Pistorius, la encargada de impartir el taller, inició hace 10 meses con fines terapéuticos. Sus alumnas comenzaron pintando naturaleza muerta. En pocas sesiones pasaron al color y a imitar los trazos uno de los grandes maestros de la pintura.

Según la artista plástica que dedica parte de su tiempo a impartir estos talleres, el mejor estudio es imitar a los grandes”. También es su terapia, ya que ella fue testigo de los estragos que causa ese huésped no deseado, en el cuerpo de una mujer. Lo vivió a través de su madre, quien desafortunadamente no sobrevivió a la enfermedad. En su afán de hacer algo por la causa, surgió la oportunidad de utilizar el arte como terapia.