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Esta es la historia de un joven que se inspiró en la frase célebre de Rubén Darío: “Si la patria es pequeña, uno grande la sueña”. No es zapatero, pero hace zapatos, no es diseñador, pero diseña, no es cantante, pero canta.

Viste un look exótico para la metrópolis, pero nada inusual para la Vía Láctea de donde proviene. Se trata del personaje “Balo” a como su creador lo llama y da vida propia con virtudes y cualidades de un soñador con aires de emprendedor, sin perder el perfil de “macho machín” propio de su lugar de origen: Matiguás.

Con él conversamos largas horas durante la Segunda Feria Regional del Norte, realizada en Matagalpa, donde lo encontramos distribuyendo sus diseños estilo Cowboy. Pero no podemos hablarles de su nueva faceta, sin contarles el inicio, pues el personaje Balo es toda una historia que nació de su sueño de ser cantante. Como tal produjo un disco llamado la Vía Láctea, a través del cual enaltecía su orgullo de ser matiguaceño. Allí en su terruño es todo un himno su canción.

 

No podemos decir lo mismo a nivel nacional, porque aunque anduvo en gira de medios promocionando su material discográfico, no logró mayor éxito que el que tiene ahora en su nueva faceta.
Precisamente fue de esa experiencia que nació el personaje “Balo”, el cual representa a través de la silueta de una cabeza con un sombrero. Es el sello que ahora identifica a su producto y que enfatiza “Nada que ver con política”.
Orgullo nica

En vista que la música requería de mucha inversión y cero ganancias, se reinventó  como diseñador de productos de cuero y se volvió todo un artista de la talabartería.

Él hace desde sobreros, botas, gorras, hasta accesorios como billeteras, fajas, porta celulares y todo lo relacionado a estilo Cowboy. Le pone su propio sello y luego lo distribuye a nivel nacional. Hay quienes lo portan y ni siquiera saben que es nica. Quizás por la calidad del trabajo y el precio, porque no crean, andar un

“Balo” tiene su precio, como nos comenta su creador.
“Hay quienes me preguntan por qué tan caro, y yo les digo que en ese producto hay una mano de obra de calidad, la cual es remunerada por su trabajo artístico y detalle”.

Balo se enorgullece de ver a todo el Norte del país y en ocasiones alusivas a desfiles hípicos, humildemente, uniformados con un “Balo” y sobre todo, contento porque se consuma lo nuestro.

En Sábado Gigante

No sintió lo mismo con la música, etapa de la cual no desiste. Incluso promueve en sus vástagos el sueño que no pudo realizar. Ya tiene resultados de ese trabajo, pero esa es también otra historia.

De esa experiencia como cantante nos contó que incluso se fue a Sábado Gigante con el sueño de brillar en ese escenario por donde han desfilado luminarias de la talla de “Banda El Recodo”, entre otras.

Ingenuamente se presentó con su “Vía Láctea”, hasta que una productora lo bajó de la nube al preguntarle por su casa disquera. Su sueño se desplomó al instante y como premio de consolación le ofrecieron participar con el Chacal de la trompeta. No tuvo miedo a decir que sí, pero entre casting y casting se vencía su tiempo de estadía y se acercaba la hora límite de regresar.

Regresó con el rabo entre las piernas, pero no desiste de su sueño de cantar. Actualmente tiene 25 temas compuestos, en su mayoría de contenido social. Muy optimista dice que un día va a repetir la hazaña con la esperanza de que allí, en ese escenario de Sábado Gigante pueda gritarle al mundo que en el ombligo de Nicaragua se hacen cosas bonitas. Ese es su sueño.

He allí la virtud del personaje de “Balo” quien se define como un soñador no sólo en función de sus propios intereses, sino de su país y de Matiguás. Alguien que cree en una Nicaragua diferente… en las capacidades de su gente.

Mientras, continúa apostándole a la faceta de diseñador, la cual va viento en popa. En este terreno se propone romper con el tabú de que lo hecho en casa no sirve. Actualmente tiene 25 diseños de porta-celulares, tres diseños de botas y un botín “Único y original”. También está negociando sacar su suela con la marca “Balo”.