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  • EFE

El éxito le brindó una casa en la playa a Fher Olvera, vocalista de Maná, pero no le hizo cambiar su vieja camioneta, algo que pone como ejemplo de que la fama no les ha movido el piso bajo sus pies y de que siguen hambrientos de música.

"Vivimos a toda madre (muy bien), no lo niego, pero no nos dormimos en los laureles, así no hubiéramos durado veinte años", explicó en un encuentro con medios en la capital mexicana que la banda realizó con motivo de la promoción de su nuevo álbum, "Drama y luz". La gira comenzará en junio y llegará a México en octubre.

Vestidos de negro riguroso pero informal, los cuatro músicos aguardaron relajados en la suite de un hotel los "balazos" de la prensa, con la soltura de quien juega en casa, tras un periplo promocional que los ha llevado antes por Estados Unidos y España.

"Hay artistas a los que les cuesta manejar la fama, los aplausos, los elogios ...los presidentes también se vuelven locos. Nosotros viajamos miles de noches en una 'combi' (camioneta) con todo el equipo", continuó Fher para mostrar lo escarpado que fue su camino.

No hay confort, entonces, salvo meterse en un estudio todo el tiempo que quieran, saltar a otro, juntar a un ingeniero de sonido con otro. En suma, experimentar.

"Somos casi independientes, prácticamente financiamos toda la producción, como una banda indie", afirmó el batería Alex González, cuyos brazos están cubiertos completamente de tatuajes.

No hay confort en su música, sino un estilo, aclara ante un reproche que se les hace a menudo: "AC/DC hace rock blues, no ha salido de ese estilo y nadie se la arma de pedo (nadie le monta un escándalo)".

Maná, cuya foto aparece en Internet a menudo sobre la definición "superestrellas del rock latino", no tiene la sensación de haber hecho esperar cinco años a sus fans para darles un nuevo disco.

"Amar es combatir", el anterior, salió en agosto de 2006; los dos años siguientes los ocupó la gira; el 2009 decidieron tomárselo sabático; y finalmente, en 2010 se metieron al estudio de grabación para alumbrar un álbum que juega con la dualidad de la vida.

El disco debía salir en octubre pasado, pero no llegaron al plazo y, pese a que su casa discográfica les ofreció un bono -la campaña de ventas navideña es la más jugosa del año-, Maná declinó y volvió al estudio. "El arte no se puede apresurar", zanjó Fher.

De ahí que el grupo se tome su tiempo para grabar, y que no firme cláusula que los limite en ningún sentido.

No obstante, al salir del estudio prefieren estar del lado de una gran compañía musical capaz de realizar una distribución masiva. Pero el dinero no es lo que buscan, dicen. Prefieren comunicar y, si es posible, inspirar.

"No somos una banda que busque el varo (dinero), no hemos hecho el 'crossover' (cantar también en inglés) como Shakira o Ricky Martin... cada cuál hace lo que quiere", añadió Fher.

¿Por qué el no a cantar en inglés? "Por aferrarnos a nuestra raíz, a nuestra latinidad", abundó el cantante, aunque reconoce que es una obstinación un tanto abstrusa.

"García Márquez traduce sus libros (Fher se queda pensativo). Pero nos sentimos muy bien con la camiseta de los latinos", concluyó.

Ampliar tanto el público significaría también más compromisos, menos vida privada. El vocalista reconoce que pensarlo es asomarse a un abismo, y que la altura le asusta.

Aun así, no les importaría hacer algo a dúo con Bono de U2, por ejemplo, o con Chris Martin de Coldplay.

Su público también sería receloso, piensan. El batería -cubano estadounidense- bromea: "Fher puede cantar perfectamente en inglés". "Bueno, perfectamente no", le responde dubitativo su compañero.